En los últimos años, la custodia compartida se ha convertido en el modelo preferente en los procesos de separación o divorcio en España. Cada vez más jueces la valoran como la opción más equilibrada para garantizar el bienestar de los hijos, siempre que exista una buena relación entre los progenitores. Sin embargo, alrededor de esta figura legal aún circulan muchos mitos, especialmente en lo referente a la pensión alimenticia. ¿Es cierto que con la custodia compartida ya no se paga pensión? ¿Qué factores tiene en cuenta el juez? Vamos a aclarar los puntos clave.

Qué es realmente la custodia compartida

La custodia compartida significa que ambos progenitores asumen por igual el cuidado, la convivencia y las responsabilidades del hijo. No implica necesariamente un reparto al 50 % exacto del tiempo, sino una distribución equilibrada que permita a ambos participar activamente en su crianza y educación. Este modelo busca mantener la estabilidad emocional del menor y evitar la ruptura de vínculos con uno de los padres.

El Código Civil, en su artículo 92, establece que la custodia compartida puede acordarse cuando sea beneficiosa para el menor y cuando los progenitores puedan garantizar un entorno adecuado. Aunque antes era excepcional, desde la jurisprudencia del Tribunal Supremo de 2013, se considera la opción más razonable en muchos casos, siempre que se den las condiciones adecuadas.

El gran mito: “Si hay custodia compartida, no hay pensión alimenticia”

Uno de los errores más extendidos es pensar que en la custodia compartida desaparece automáticamente la obligación de pagar pensión alimenticia. La realidad es que no siempre es así.
La finalidad de la pensión alimenticia es garantizar las necesidades básicas del menor —alimentación, ropa, vivienda, educación, atención médica y actividades escolares—. Por tanto, lo importante no es el tipo de custodia, sino el equilibrio económico entre los progenitores.
Si ambos padres tienen ingresos similares y cada uno asume los gastos cuando el menor está con él, puede no ser necesaria la pensión. Pero si uno tiene ingresos claramente superiores, el juez puede establecer una cantidad mensual para compensar esa diferencia. Así se evita que el niño disfrute de un nivel de vida desigual dependiendo de con quién esté.

Cómo se calcula la pensión en custodia compartida

No existe una cifra fija ni una fórmula matemática única. Los jueces valoran factores como:
• Los ingresos y patrimonio de cada progenitor.
• Las necesidades concretas del menor (edad, estudios, salud, etc.).
• El tiempo que pasa con cada progenitor.
• Los gastos comunes de vivienda, colegio o actividades.
En ocasiones, en lugar de una pensión mensual, los progenitores acuerdan abrir una cuenta común a la que ambos aportan una cantidad proporcional a sus ingresos para cubrir los gastos ordinarios. Esta fórmula es cada vez más frecuente y puede evitar conflictos, siempre que haya transparencia y buena comunicación.

Otros mitos frecuentes sobre la custodia compartida

1. “La custodia compartida significa dividir al niño en dos.”
Falso. El objetivo no es repartir tiempo, sino mantener la estabilidad y el equilibrio. Los jueces buscan siempre el interés superior del menor, no el de los padres.

2. “Solo se concede si hay buena relación entre los progenitores.”
Parcialmente cierto. No se exige una relación perfecta, pero sí una comunicación mínima que permita coordinar decisiones sobre el hijo. Si hay conflictos graves o denuncias por violencia, el juez puede denegarla.

3. “El menor decide con quién quiere vivir.”
El testimonio del menor se tiene en cuenta, especialmente si tiene más de 12 años, pero no es vinculante. La decisión final siempre corresponde al juez, basándose en informes psicológicos y en el interés del niño.

La custodia compartida no es una obligación, sino una opción responsable

Cada familia tiene circunstancias distintas, y no existe un modelo único que sirva para todos. La custodia compartida puede ser muy positiva si ambos progenitores colaboran y se prioriza el bienestar del menor, pero también puede resultar perjudicial si se utiliza como instrumento de conflicto.
En cualquier caso, la pensión alimenticia sigue siendo una herramienta esencial para asegurar que los hijos no sufran desigualdad económica tras la ruptura. No se trata de castigar a uno de los padres, sino de proteger los derechos del menor, que es el verdadero centro de todas las decisiones judiciales.
En definitiva, ni la custodia compartida elimina automáticamente la pensión alimenticia, ni esta se reserva solo para casos de custodia exclusiva. Lo que la ley y los tribunales buscan siempre es un equilibrio justo que garantice que los hijos crezcan en igualdad de condiciones, independientemente de la situación económica o personal de sus progenitores.

por Ángel

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *