1. Entender qué es un despido injustificado
Un despido se considera injustificado cuando el empleador termina la relación laboral sin una causa válida reconocida por la ley o cuando no respeta los procedimientos establecidos en el Estatuto de los Trabajadores.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, si el empleado es despedido sin motivos reales, sin aviso previo, o por causas discriminatorias (sexo, edad, salud, afiliación sindical, entre otras).
También se considera injustificado cuando la empresa alega motivos económicos o disciplinarios falsos o imposibles de probar. En estos casos, la ley protege al trabajador y le da derecho a reclamar.
Es importante diferenciar entre despido procedente, improcedente y nulo.
El despido es procedente si se justifica correctamente y cumple los requisitos formales.
Es improcedente si la empresa no puede demostrar las causas alegadas o no cumple con los procedimientos.
Y es nulo si se vulneran derechos fundamentales, como el de igualdad o la protección de la maternidad.

2. Primeros pasos tras recibir la carta de despido
Cuando se produce el despido, el primer paso es mantener la calma y actuar con rapidez. El trabajador debe solicitar por escrito la carta de despido, ya que este documento es esencial para cualquier reclamación posterior.
La carta debe indicar la fecha, las causas del despido y el tipo de terminación. Si la empresa no entrega esta carta o su contenido es ambiguo, se debilita su posición ante una posible demanda.
Además, el trabajador debe revisar si recibe el finiquito, que incluye el salario pendiente, las vacaciones no disfrutadas y las pagas proporcionales. No firmar el finiquito sin revisar su contenido es fundamental. Si se firma, conviene añadir la frase “no conforme”, para dejar constancia de que se impugna el despido.
Guardar todos los documentos relacionados —nóminas, contrato, correos electrónicos, mensajes— será clave para demostrar la situación laboral y las condiciones del despido.
3. Plazos y procedimiento para reclamar
El plazo legal para impugnar un despido injustificado es de 20 días hábiles desde la fecha efectiva del despido. Este plazo no se suspende, por lo que es importante actuar de inmediato.
El primer paso es presentar una papeleta de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) o el órgano equivalente de cada comunidad autónoma.
Durante esta fase, empresa y trabajador pueden llegar a un acuerdo para evitar ir a juicio. Si no hay acuerdo, se abre la vía judicial.
La reclamación debe presentarse ante el Juzgado de lo Social, solicitando la readmisión o la indemnización por despido improcedente. El juez evaluará si el despido fue legal o no. Si lo declara improcedente, la empresa deberá elegir entre readmitir al trabajador en su puesto o pagarle la indemnización correspondiente.
4. Indemnizaciones y derechos del trabajador
En caso de despido improcedente, el trabajador tiene derecho a una indemnización económica calculada en función de su antigüedad y salario.
Por norma general, se reconoce una compensación de 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades, aunque en contratos anteriores a 2012 pueden aplicarse otros cálculos.
Si el despido es nulo, el trabajador debe ser readmitido obligatoriamente, cobrando los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la reincorporación.
En algunos casos, si el trabajador no desea volver, puede negociar una compensación económica superior o un acuerdo amistoso.
Además, tras un despido injustificado, el empleado puede solicitar la prestación por desempleo, siempre que cumpla los requisitos de cotización.
5. Consejos prácticos para defender tus derechos
Actuar correctamente desde el primer momento puede marcar la diferencia. Algunos consejos clave son:
- No firmar ningún documento sin leerlo o sin asesoramiento legal.
- Acudir a un abogado laboralista o al sindicato para recibir orientación profesional.
- Guardar todas las pruebas posibles de la relación laboral y del despido.
- Respetar los plazos legales: una reclamación fuera de plazo no será admitida.
- Evitar enfrentamientos con la empresa; mantener la calma y dejar que el proceso legal siga su curso.
Conclusión
Nadie está preparado para un despido, pero conocer tus derechos es la mejor defensa ante una situación injusta.
El despido injustificado no solo vulnera la estabilidad del trabajador, sino también los principios de equidad y respeto que deben regir cualquier relación laboral.
Por eso, actuar con rapidez, buscar asesoramiento y utilizar las herramientas legales disponibles es fundamental para proteger lo que te corresponde por ley.
Un despido no tiene por qué ser el final: puede ser el inicio de una reclamación justa y el reconocimiento de tus derechos laborales.
