Lo que debes saber antes de firmar un contrato de trabajo
Enfoque: Explicar de forma práctica y clara los elementos esenciales de un contrato laboral, los derechos y obligaciones que implica y las precauciones que deben tomarse antes de firmar.
Valor: Guía informativa útil tanto para trabajadores primerizos como para profesionales con experiencia.
Extra: Incluye consejos legales, errores comunes y ejemplos prácticos.
1. La importancia de leer antes de firmar
Firmar un contrato de trabajo puede parecer un simple trámite, pero es mucho más que eso: es el documento que define tu relación con la empresa y determina tus derechos, deberes y condiciones laborales. En ocasiones, por las prisas o la ilusión de conseguir el puesto, muchos trabajadores firman sin leer detenidamente cada cláusula. Sin embargo, lo que aceptes por escrito tiene validez legal y puede afectarte en el futuro.
Antes de firmar, asegúrate de tener una copia del contrato, léelo con calma y, si algo no entiendes, pide explicaciones o asesórate con un profesional. No hay obligación de firmar en el momento. Cualquier empresa seria te permitirá revisar el documento tranquilamente antes de comprometerte.
2. Tipos de contrato y sus diferencias
No todos los contratos de trabajo son iguales. En España, la ley distingue varios tipos, y conocerlos te ayudará a identificar tus derechos.
El contrato indefinido es el más estable, ya que no tiene fecha de finalización. Ofrece mayor seguridad laboral y una indemnización más alta en caso de despido.
El contrato temporal tiene una duración limitada y solo puede utilizarse por causas justificadas (sustitución, exceso de trabajo o campañas específicas). Si una empresa encadena varios contratos temporales sin justificación, puede considerarse fraude y transformarse en indefinido.
El contrato a tiempo parcial establece una jornada inferior a la completa, pero debe indicar claramente las horas que se trabajarán y el horario. Cualquier hora extra fuera de lo pactado debe abonarse o compensarse adecuadamente.
También existen contratos para la formación y el aprendizaje, orientados a jóvenes o personas sin experiencia. En estos casos, la empresa debe garantizar formación real, no solo trabajo a menor coste.

3. Lo que todo contrato debe incluir por ley
Un contrato laboral no puede redactarse de cualquier forma. La ley exige que incluya una serie de elementos básicos:
- Identificación de las partes: nombre, DNI o CIF del trabajador y de la empresa.
- Fecha de inicio y, en su caso, de finalización.
- Puesto de trabajo, funciones y lugar de prestación.
- Jornada laboral y horario.
- Salario bruto anual y forma de pago.
- Convenio colectivo aplicable.
- Periodo de prueba (si lo hay).
- Duración del contrato y causas de su temporalidad.
Cada una de estas cláusulas tiene implicaciones legales. Por ejemplo, si el contrato no especifica la jornada o el horario, podría interpretarse que es a jornada completa. Y si no se indica un convenio, se aplicará el que corresponda al sector por defecto.
Además, el contrato debe entregarse por escrito y registrarse ante el Servicio Público de Empleo (SEPE) en un plazo de 10 días. Si la empresa no lo hace, el trabajador puede exigirlo y conservar copia firmada.
4. El salario: lo que debes revisar antes de firmar
Uno de los puntos más sensibles de cualquier contrato es el salario. Este debe figurar de manera clara y detallada, indicando si las cantidades son brutas o netas y si incluyen complementos como pagas extras, pluses o comisiones.
El salario nunca puede ser inferior al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), salvo en casos de contratos de formación debidamente justificados.
Además, revisa si las pagas extras están prorrateadas o se abonan aparte, ya que esto afecta al dinero que recibirás mensualmente. Si trabajas a jornada parcial, tu salario debe ajustarse proporcionalmente, pero siempre respetando los mínimos legales.
También conviene fijarse en los plazos y formas de pago. Por ley, el salario debe abonarse puntualmente cada mes, preferiblemente mediante transferencia bancaria o medio equivalente.
5. La jornada laboral y el horario
El contrato debe reflejar claramente tu horario y la distribución de tu jornada. La ley establece un máximo de 40 horas semanales de trabajo efectivo en cómputo anual. Si realizas horas extraordinarias, deben estar reflejadas y remuneradas o compensadas con descanso.
Evita firmar contratos que indiquen “disponibilidad total” sin especificar horario. Este tipo de cláusulas ambiguas puede permitir abusos laborales. También conviene prestar atención a las pausas, los descansos y los turnos.
Si trabajas de noche o en domingos y festivos, deberías recibir un complemento económico o descanso compensatorio, salvo que el convenio indique lo contrario.
6. Cláusulas especiales: confidencialidad, exclusividad y competencia
Algunos contratos incluyen cláusulas adicionales que es importante entender antes de firmar.
La cláusula de confidencialidad prohíbe divulgar información sensible de la empresa. Es habitual y válida, pero no debe impedirte trabajar en otro sitio si no utilizas datos confidenciales.
La cláusula de exclusividad impide trabajar para otras empresas mientras dure el contrato. Si se incluye, la empresa debería compensarte económicamente por esa limitación.
La cláusula de no competencia postcontractual te prohíbe trabajar en empresas del mismo sector una vez termines la relación laboral. Solo es válida si cumple tres condiciones: tiene una duración máxima de dos años, se justifica por un interés real de la empresa y se te compensa económicamente. Si no cumple esas condiciones, es nula.
7. El periodo de prueba: lo que muchos desconocen
El periodo de prueba permite a ambas partes comprobar si la relación laboral funciona. Durante este tiempo, tanto el trabajador como la empresa pueden rescindir el contrato sin indemnización ni preaviso.
Sin embargo, el periodo de prueba debe estar claramente especificado y respetar los límites legales: por ejemplo, no puede superar seis meses para técnicos titulados ni dos meses para el resto de trabajadores (salvo convenios que amplíen a tres).
Si has desempeñado las mismas funciones antes en la empresa (por ejemplo, con un contrato temporal previo), no puede imponerse un nuevo periodo de prueba.

8. Derechos básicos del trabajador
Todo contrato laboral debe respetar los derechos mínimos reconocidos por la ley y el convenio. Entre ellos:
- Derecho a la remuneración justa y puntual.
- Derecho a la seguridad y salud laboral.
- Derecho a vacaciones retribuidas (mínimo de 30 días naturales al año).
- Derecho a preaviso en caso de despido o fin de contrato.
- Derecho a indemnización según el tipo de despido.
- Derecho a cotización a la Seguridad Social y a recibir nóminas detalladas.
Si la empresa incumple alguno de estos derechos, puedes reclamar ante la Inspección de Trabajo o acudir a la jurisdicción laboral.
9. Consejos antes de firmar un contrato
Antes de estampar tu firma, repasa estos consejos prácticos:
- No firmes nunca un contrato con espacios en blanco.
- Guarda una copia firmada por ambas partes.
- Comprueba que tus datos y los de la empresa sean correctos.
- Revisa si las condiciones coinciden con lo pactado verbalmente.
- Pregunta cualquier duda y no temas solicitar asesoramiento.
- Desconfía si te piden firmar un documento “para empezar ya” sin dejarte leerlo.
Un error común es aceptar condiciones “informales” fuera del contrato, como horarios diferentes o sueldos en efectivo. Lo que no está por escrito es difícil de reclamar después.
10. Qué hacer si ya firmaste y detectas un problema
Si después de firmar descubres una cláusula abusiva o un incumplimiento, no todo está perdido.
La ley permite impugnar las cláusulas nulas o abusivas y reclamar los derechos vulnerados. Reúne pruebas (contrato, correos, nóminas) y busca asesoramiento profesional. En muchos casos, un abogado laboralista puede lograr la corrección del contrato o una indemnización por daños.
Conclusión
Firmar un contrato de trabajo no debería ser un acto mecánico, sino una decisión consciente y bien informada. Este documento regula tu estabilidad, tu salario y tus condiciones, por lo que entenderlo es clave para protegerte. Antes de firmar, analiza cada detalle, pregunta sin miedo y exige tus derechos. Un contrato justo es el primer paso hacia una relación laboral equilibrada.
Recuerda: lo que firmas tiene valor legal. Tómate tu tiempo, infórmate y asegúrate de que las condiciones reflejan lo que realmente se ha acordado. En el mundo laboral, como en el legal, la mejor defensa es el conocimiento.
