1. Por qué hablar de herencias antes de tiempo
Hablar de herencias no es un tema agradable. En muchas familias se evita la conversación porque se asocia con la muerte o se considera un tabú. Sin embargo, no planificar una herencia a tiempo puede generar conflictos, gastos innecesarios y rupturas familiares difíciles de reparar.
Cuando una persona fallece sin haber dejado un testamento claro, sus bienes deben repartirse según lo que establece la ley, lo cual muchas veces no coincide con su voluntad ni con las necesidades de sus herederos. Además, el proceso puede alargarse durante meses o incluso años.
La realidad es que hacer un testamento no es complicado, ni caro, ni exclusivo para personas mayores o con grandes patrimonios. Es una herramienta legal que todos deberíamos conocer, porque puede evitar muchos problemas en el futuro.
2. Qué es un testamento y por qué es tan importante
El testamento es un documento legal en el que una persona, llamada testador, establece qué ocurrirá con sus bienes, derechos y obligaciones después de su fallecimiento.
Este documento garantiza que su voluntad se cumpla y facilita la gestión de la herencia para sus herederos. Sin testamento, la ley decidirá por nosotros cómo se reparten los bienes, aplicando las normas de sucesión establecidas en el Código Civil.
Además, el testamento no solo sirve para repartir propiedades o dinero. También permite designar tutores para hijos menores, reconocer hijos extramatrimoniales, donar bienes concretos o incluso dejar instrucciones sobre funerales o deseos personales.
Por eso, más que un trámite, el testamento es una forma de proteger a tu familia y asegurar que tus decisiones se respeten.

3. Tipos de testamento en España
Existen varios tipos de testamentos reconocidos por la ley, aunque los más habituales son tres:
- Testamento abierto notarial: es el más común y seguro. Se realiza ante notario, quien redacta el documento conforme a la ley, lo conserva en su archivo y lo comunica al Registro General de Últimas Voluntades. Su coste ronda los 40 a 60 euros, y puede modificarse en cualquier momento.
- Testamento ológrafo: redactado de puño y letra por el testador, sin notario. Debe estar firmado y fechado. Su problema es que, tras el fallecimiento, debe validarse judicialmente, lo que puede complicar el proceso.
- Testamento cerrado: el testador entrega su testamento en sobre cerrado al notario, sin que este conozca su contenido. Es menos frecuente hoy día por su complejidad.
El testamento notarial es la opción más recomendable: ofrece seguridad jurídica, confidencialidad y evita conflictos futuros.
4. Qué pasa si no hay testamento
Cuando una persona muere sin testamento, se dice que fallece “intestada”. En ese caso, la ley establece un orden de herederos que no siempre coincide con la voluntad del fallecido.
El reparto se realiza así:
- Hijos y descendientes, a partes iguales.
- Si no hay hijos, padres o ascendientes.
- En su defecto, el cónyuge viudo.
- Luego hermanos, sobrinos u otros parientes.
- Si no existe ningún heredero legal, el Estado hereda los bienes.
Este proceso, llamado declaración de herederos abintestato, se tramita ante notario o, en algunos casos, ante un juez. Suele ser largo y costoso, además de generar tensiones familiares por la falta de claridad en las voluntades.
Por eso, uno de los errores más graves que se cometen es no hacer testamento a tiempo. La ley decidirá por ti, y no siempre de la forma más justa.
5. La legítima: lo que no puedes decidir libremente
En España no puedes disponer libremente de todos tus bienes, aunque hagas testamento. Existen las llamadas legítimas, una parte de la herencia que por ley debe reservarse para los herederos forzosos (hijos, padres o cónyuge).
En líneas generales, el patrimonio se divide en tres tercios:
- Tercio de legítima estricta: se reparte obligatoriamente entre los herederos forzosos.
- Tercio de mejora: el testador puede destinarlo a alguno o algunos de los herederos forzosos, según su voluntad.
- Tercio de libre disposición: puede dejarse a quien se quiera, incluso a una persona ajena a la familia o una entidad.
Esto significa que no puedes desheredar libremente a un hijo o cónyuge, salvo en casos excepcionales y muy específicos previstos por la ley. Por eso, la redacción del testamento debe hacerse con cuidado y, preferiblemente, con asesoramiento legal.

6. Cómo se tramita una herencia
El trámite de una herencia puede parecer abrumador, pero sigue unos pasos claros:
- Certificados oficiales: primero se solicitan el certificado de defunción, el del Registro General de Actos de Última Voluntad y, si existe, una copia del testamento.
- Inventario de bienes: se hace un listado de todos los bienes, derechos y deudas del fallecido (cuentas, viviendas, vehículos, etc.).
- Valoración y reparto: se calculan los valores y se reparten según el testamento o la ley.
- Pago de impuestos: cada heredero debe pagar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, cuyo importe varía según la comunidad autónoma y el grado de parentesco.
- Escritura de adjudicación: se firma ante notario el documento que formaliza el reparto.
El proceso puede tardar desde unas semanas hasta varios meses, dependiendo de la complejidad de la herencia y de la relación entre los herederos.
7. Conflictos familiares y cómo evitarlos
Los conflictos en herencias son tristemente comunes. Disputas entre hermanos, desacuerdos sobre el valor de los bienes, ocultación de información o incluso impugnaciones de testamentos pueden romper familias.
La mayoría de estos problemas surgen por falta de comunicación o de planificación previa. Algunas recomendaciones clave para evitar conflictos son:
- Hacer el testamento con claridad y con asesoramiento profesional.
- Explicar en vida las decisiones importantes a los herederos, para evitar sorpresas.
- Nombrar un albacea, es decir, una persona de confianza encargada de velar por el cumplimiento del testamento.
- Mantener actualizada la documentación y los bienes registrados.
Un testamento bien redactado no solo evita litigios, sino que también puede preservar la armonía familiar en momentos difíciles.
8. Herencias con deudas: lo que nadie te advierte
No todas las herencias son positivas. En ocasiones, el fallecido deja deudas que superan el valor de los bienes. Lo que muchos no saben es que los herederos no están obligados a aceptar la herencia.
Existen tres opciones:
- Aceptar pura y simplemente: el heredero asume tanto los bienes como las deudas.
- Aceptar a beneficio de inventario: se limita la responsabilidad al valor de los bienes heredados, sin que el heredero responda con su patrimonio personal.
- Rechazar la herencia: si las deudas son mayores que los bienes, es mejor renunciar a ella.
Aceptar una herencia sin analizar su contenido puede acarrear consecuencias económicas graves. Por eso, es fundamental consultar a un abogado antes de tomar la decisión.

9. Cómo planificar una herencia de forma inteligente
Planificar una herencia no es solo redactar un testamento. Es pensar en cómo quieres que tu patrimonio beneficie a tus seres queridos con el menor coste y el menor conflicto posible.
Algunos consejos prácticos:
- Revisa tu testamento cada cierto tiempo y actualízalo si cambian tus circunstancias (matrimonio, divorcio, nacimiento de hijos, compra de bienes, etc.).
- Considera la posibilidad de donar en vida parte de tus bienes, especialmente si deseas evitar impuestos o conflictos futuros.
- Asesórate sobre las ventajas fiscales de tu comunidad autónoma.
- Si tienes empresas o propiedades, estudia fórmulas de sucesión empresarial o patrimonial planificada.
Una herencia bien estructurada no solo transmite bienes, sino también tranquilidad y orden.
Conclusión
Las herencias y los testamentos son temas que todos enfrentaremos tarde o temprano, y sin embargo, pocos entienden hasta que es demasiado tarde.
Redactar un testamento no significa pensar en la muerte, sino garantizar la seguridad de tu familia y el respeto a tus decisiones.
La falta de planificación, los errores formales o el desconocimiento legal pueden convertir un proceso sencillo en un verdadero problema.
Por eso, lo más inteligente es anticiparse: informarse, asesorarse y actuar con tiempo.
Al final, dejar todo en orden es uno de los mayores actos de amor y responsabilidad que podemos tener hacia quienes más queremos.
